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El
novillero sevillano pretende entrar el próximo
año en las principales Ferias del
calendario.
Barea: "La temporada ha ido
a más y se ha rematado con lo de Madrid"
En tres actuaciones en Las
Ventas ha sumado dos orejas y un percance
Antonio
Barea, novillero de Gines de 22 años de edad, tiene
motivos más que sobrados para estar satisfecho; su
temporada particular, que ha tenido una especial incidencia
en la plaza madrileña de Las Ventas, debe calificarse
como esperanzadora. Tres comparecencias ha sumado, con un
balance de dos orejas; en la segunda, sin embargo,
sufrió un percance a las primeras de cambio que
redujo su actuación prácticamente a la
anécdota. También actuó, sin suerte en
este caso, en las novilladas del abono en la Maestranza, el
pasado 13 de junio. 16 actuaciones en definitiva que ponen
el punto final a un año sobre el que deben hacerse
reflexiones muy positivas.
La repercusión de
Madrid
La presentación de Barea en Las
Ventas tuvo lugar el 6 de agosto, "en una novillada nocturna
incluída en el ciclo organizado por Vía
Digital", recuerda. En-tonces sumó un trofeo, "que me
posibilitó la clasificación para la final,
celebrada el 13, y en la que sobrevino el percance". Con
todo, la empresa madrileña no le olvidó y le
incluyó en la novillada inaugural de la Feria de
Otoño. Así, el pasado viernes logró su
segundo éxito, algo que "me ha cargado de moral
porque todo triunfo en Madrid tiene su repercusión.
Eso es lo que hace falta dice , que mi nombre empiece a
sonar entre los aficionados".
La temporada, según Barea, "ha
ido de menos a más, y se le ha puesto el broche de
oro de Madrid, en la última novillada del año
para mí". De su experiencia madrileña destaca
"la actitud del público, siempre difícil, pero
que se entrega cuando las cosas se hacen bien". Un ejemplo
de esa peculiaridad puede estar en lo sucedido el pasado
viernes. "El novillo recuerda se movió poco en los
dos primeros tercios y fue protestado; lo brindé y se
repitieron las protestas, ya que había pocos visos de
que sirviera". Sin embargo, cuando logró enjaretarle
los muletazos, "el público cambió radicalmente
de actitud y se puso de mi lado. Es significativo",
entiende. De esas tres comparecencias casi consecutivas en
Las Ventas destaca "la tercera, porque es otro
público más exigente el que acude a la Feria
de Otoño, y la primera, por ser la de mi
presentación".
Se hace obligado, ahora, referirse al
invierno y a la temporada que está por venir. "Lo de
torear en América explica permanece en un
compás de espera, porque podría participar en
el III En-cuentro Mundial de Novilleros. En cuanto a las
perspectivas con vistas al año 2000 prosigue la idea
es seguir en el escalafón de novilleros y estar
presente en las principales Ferias". La posibilidad de dejar
el escalafón menor parece descartada en principio.
"No se ha planteado lo de la alternativa; hay que aguardar
la evolución de la temporada y entonces tomar una
decisión".
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El
Fandi encandiló con su toreo espectacular y
abrió la Puerta Grande en Úbeda
El
novillero David Fandila 'El Fandi' encandiló con una
actuación espectacular que le valió la salida
a hombros al cortar tres orejas y un rabo en la novillada
que puso el punto final a la Feria de San Miguel, que se ha
venido celebrando en Úbeda.
Se lidió una novillada de Juan
Pablo Jiménez Pasquau, bien presentada, mansa y de
juego desigual. El mejor fue el cuarto, que generosamente
fue premiado con la vuelta al ruedo.
David Fandila 'El Fandi', una oreja y
dos orejas y rabo.
Curro Gandullo, una oreja y
ovación.
Fernando Villatoro, que debutó
con picadores, silencio tras dos avisos y silencio tras dos
avisos.
La plaza registró algo menos de
media entrada en tarde agradable.
La tarde fue claramente de 'El Fandi',
porque ante las complicaciones que presentaron los novillos,
él, a diferencia de sus compañeros de terna,
resolvió con oficio y porque su variado repertorio en
los tres tercios, incluido el de banderillas, cuando tiene
oportunidad de lucirlo, encandila a los tendidos.
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Tomás Campuzano y
Bote triunfaron en el festival de
Chapinería
Los matadores de toros Tomás
Campuzano y José Luis Bote triunfaron en el festival
celebrado ayer en la localidad madrileña de
Chapinería, en el que se repartieron siete orejas y
dos rabos.
Se lidiaron novillos de Alfredo
Quintas, bien presentados y de buen juego.
El rejoneador Francisco Peña,
ovación.
Tomás Campuzano, una oreja y
dos orejas y rabo.
José Luis Bote, dos orejas y
dos orejas y rabo.
En cuadrillas, Manuel Cruz 'Morenito
de Jaén' destacó con las banderillas.
La plaza se llenó.
México. Ni una salida al
tercio se registró en la novillada celebrada el
domingo en la Monumental Plaza México, en tarde
ventosa y en la que tomaron parte los mexicanos José
Rubén Arroyo, Ricardo González 'El Arriero' y
el venezolano Manolo López.
Con entrada floja se lidiaron seis
toros de Tequisquia-pan, grandes aunque cómodos de
cabeza. El tercero fue devuelto al corral por manso y un
séptimo de regalo de Cerro Viejo que también
sólo cumplió. El segundo del hierro original
fue aplaudido en el arrastre.
Arroyo, sin visibilidad en el ojo
derecho por un pitonazo de una becerra en la
ganadería de Alvaro Espinosa hace ya dos años,
cosechó palmas en sus tres toros.
El Arriero, obtuvo aplausos en el
primero y silencio en el quinto.
López, palmas en
ambos.
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El 21 de noviembre, 20
años después, confirmará alternativa en
la Monumental de México
Lo que separa
Olivenza de Jaén, o la vuelta a los toros en 68
tardes
Espartaco dice adiós
a la temporada el día 15 en la Feria de San
Lucas
Acaba
de cumplir 37 años, los hizo el domingo, pero durante
este año se ha dejado en los ruedos unos pocos. La
vuelta al toro en 68 tardes es la novela de aventuras que
firmará Espartaco después de su despedida de
la temporada, el día 15, en la plaza de toros de
Jaén. El prólogo nació en Olivenza, el
epílogo ya mismo tomará el camino de la
imprenta. Lo que no pensaba el autor en marzo es que el tomo
le iba a quedar tan voluminoso.
Anda fastidiado con las cervicales.
"Perdí la corrida de Gua-dalajara y me tuvieron que
infiltrar para torear el domingo en Úbeda, pero ya
estoy algo mejor. Ha sido cosa de la rehabilitación,
que ha afectado a la espalda. En tres o cuatro días,
como nuevo". Le acaban de dar el último regalo, el de
su mujer y sus hijas: más alivio. "Hasta me han
vendado los ojos; es un vídeo con pantalla gigante,
me servirá para repasar la temporada y seguir
disfrutando, si las niñas me lo permiten, claro,
porque también querrán ellas ver sus
películas".
Balance inimaginable
Espartaco, 67 corridas hasta la fecha,
cinco perdidas por una lesión de ligamentos externos
de la rodilla, una más con la de Guadalajara, no
podía imaginar un balance tan destacado en lo
numérico. "Recordarás que las previsiones iban
subiendo conforme hablábamos a principios del
año: que si me conformaría con 20,
después con 30, más tarde con 40... Y,
fíjate, he estado a punto de llegar a las 70,
quién me lo iba a decir". Quién se lo iba a
decir, cuando en marzo "me asaltaban las dudas, era un
contínuo desafío personal. No sabía si
iba a cumplir con las expectativas, después estaba la
cuestión de coger el sitio, con cuatro años en
blanco". Se disiparon las dudas: en Jaén, la
número 68.
"En
teoría ya tendría que haber terminado mi
temporada continúa Espartaco . Pero mi amistad con
Paco Dorado em-presario de Jaén no me permitía
hacerlo. Allí estaré". Pero habrá
más, un compromiso muy especial que por diversos
motivos se ha ido aplazando durante 20 años.
"Confirmaré la alternativa en la Monumental de
México el próximo 21 de noviembre, el mejor
colofón para un año repleto de
emociones".
No ha sido fácil coger el
sitio, que le pregunten a cualquier torero dónde
narices está eso. "Ni me acordaba de la cara de las
becerras; no podía pensar que la experiencia me
ayudaría, era un déficit demasiado grande".
Todo ha transcurrido en progresión, también la
versión artística de esta historia. "No he
tenido prisas, he intentado estar a gusto, relajado".
¿Relajado, con la que hay formada en el
escalafón? "Más difícil todavía,
es verdad. Cada día se hacen cosas nuevas en los
ruedos y hay que reciclarse contínuamente".
Habrá que concluir con el refrendo, que del
público vive el torero: "Me han dado mi tiempo, han
sabido esperarme. No puedo expresar el cariño que he
sentido tarde tras tarde". 67, se dice pronto...
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Torear,
apretar, rehabilitar y triunfar
Han sido los cuatro verbos
que ha tenido que conjugar, sin apenas respiro, Juan Antonio
Ruiz 'Espartaco' en la temporada de su retorno a las plazas
de toros. Lo de torear ha ido 'in crescendo', era
cuestión de readquirir el ritmo estancado durante
cuatro años. Lo ha logrado. Si se entra en el juego
no queda más remedio que apretar. No ha debido ser
fácil competir con el ímpetu novedoso,
imparable, de El Juli, con la pureza extrema e
insólita de José Tomás, con la
regularidad mareante, indeclinable, de Enrique Ponce... y
con las exigencias de un público acostumbrado a los
excesos de los anteriormente citados. A todo ello hay que
sumar la rehabilitación casi diaria, ese desayuno
terapéutico a base de pesas cualquier desmayo hubiera
sido fatal para la rodilla que ha terminado por afectar a
las cervicales. Tercera victoria. A la postre, lo de
triunfar parecía cosa hecha, tratándose de la
afición que atesora al protagonista. Habría
que ver a cualquier otro en la misma situación,
aunque no quepan comparaciones en estos asuntos. Sólo
una pregunta más: ¿hubieran conseguido la hoja
de servicios de Espartaco en 1999?
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