{short

LINKS DE INTERES

{short

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Rafael Carrión
Presidente del Sevilla FC

El mandatario no ha vivido una temporada fácil. Su gestión ha sido discutida en todos los frentes aunque en su haber queda para siempre la apuesta que hizo por Marcos Alonso, aun en los tiempos de mayor crisis. La manera de capear la agresión de Lopera ha sido de lo mejor que se ha visto en Sevilla en los últimos tiempos, marcados por la indigencia mental de los dirigentes del fútbol.

 

Consejo de Administración

Herminio Menéndez
(Director general) 

Eduardo Arenas
(Secretario) 

José Martín Baena
(Vicepresidente) 

Augusto Lahore
(Consejero) 

Manuel Álvarez Palacios
(Consejero) 

José Castro
(Consejero) 

Enrique González Merino
(Consejero) 

Joaquín Morales
(Consejero) 

Pedro Cárdenas
(Consejero)

Carmelo Gómez
(Consejero)

Juan Romero Lafitte
(Consejero) 

Juan Silverio de la Chica
(Consejero)

Américo Govantes
(Consejero)


Fernando Castro Santos
El técnico gallego fue el responsable de la confección de la plantilla y de la filosofía de combinar juventud con veteranía. Algunas de sus apuestas (Moya o Quevedo) se han revelado rentables pero la ley de los resultados acabó con él en enero.

Ramón Rodriguez Verdejo
Asumió la titularidad, como siempre, en un momento difícil; y como siempre, salió medio airoso a pesar de su irregularidad.


Francisco Leal Rodríguez
Una de las grandes decepciones. Llegó como garantía bajo los palos y hubo de ser relevado ante sus malas actuaciones.

Marcos Alonso Peña
Es el gran protagonista del ascenso. Discutido en sus comienzos por unas formas demasiado parecidas a las del funesto Camacho, ha sido el ideólogo y principal activista de la gran remontada. Su mensaje optimista caló en la plantilla, que cree ciegamente en él.

Héctor Berenguer del Pino
Llegó de puntillas del Elche y ha sido indiscutible todo el año. La sorpresa más agradable del año del ascenso.


David Cordón Mesa
Empezó de titular y Marcos contó con él en sus comienzos. Desapareció tras las incorporaciones de Tabaré y Cañas.

Mirsad Hibic
Uno de los puntales a pesar de los conflictos suscitados cada vez que se iba a Bosnia. Inmenso final de temporada.

Fernando Martínez Perales
Titubeante al principio e inédito en la mitad, resurgió en los últimos partidos para terminar de forma espectacular.


Francisco Peña González
Una grave lesión en la rodilla le ha impedido apenas participar. Se recordará su espectacular chilena en El Molinón.


José Miguel Prieto Castillo
Ha estado más de media campaña fuera por lesión pero ha acabado siendo uno de los pilares dentro y fuera del campo.

Juan Velasco Damas
Su consagración definitiva a través de la llamada de la selección sub 21 y de una madurez inusual en todos los puestos.

Tabaré Abayubá Silva Aguilar
Decepcionó en sus primeras apariciones pero su nivel ha ido subiendo hasta ser el que se esperaba de un internacional.


Carlos Marchena López
El título mundial sub 20 fue un punto de inflexión... negativo. Regresar de Nigeria y no volver a jugar, todo uno.

Sebastián Corona Macarino
Entró en la plantilla por la puerta de atrás y no ha demostrado nada especial en los encuentros que ha disputado.

David Cañas
Marcos lo subió por sorpresa al primer equipo y se erigió en un pilar defensivo hasta que lo perdió su mala cabeza.

Manuel Ángel Ángel Esteban
Debutó ante una plaga de bajas en el Cerro del Espino pero el regreso del insustituible Héctor lo sacó del equipo.

Alfredo Santaelena Aguado
Aquejado buena parte de la temporada de problemas físicos, no le devolvió a Marcos la confianza que tenía en él.

Carlos Gabriel Correa Viana
Más sombras que luces en la primera mitad del año, en la que fue titular. Sus lesiones y Francisco lo abdujeron.

Ivan Juric
Otro de los castigados por las lesiones, se recordará más su golazo al Éibar que su prestación global en la temporada.

Patricio Rubio Bernal
Otra de las decepciones. Pocas veces titular, su presunta calidad no se vio por ninguna parte en los minutos que jugó.

Francisco Lama
Debutó el día que empezó la escalada. De dudosas virtudes, se mantiene más como talismán que por sus cualidades.

Óscar Silva
Subió con Francisco pero no gozó de la continuidad de su compañero a pesar de ser un zurdo de excelentes maneras.

José María Quevedo García
Las tarjetas han sido el único lunar de un futbolista que llegó para aportar carácter y se convirtió en el líder del equipo.

Milorad Ratkovic
Era el hombre de Castro Santos y, con la salida del gallego, también salió él. No demostró nada en lo poco que jugó.

Vassilis Tsartas
La estrella. Una veintena goles, otras tantas asistencias y una motivación insólita lo han convertido en un gran futbolista.

Dejan Vukicevic
Sólo había aparecido en Copa cuando se le dio la baja para incluir a Olivera. Se irá sin que se sepa por qué vino al Sevilla.

Miklos Molnar
Su actitud mejoró con respecto al año pasado y colaboró con entusiasmo en los partidos que tuvo ocasión de jugar.

Jesús Mora Nieto
La falta de gol y la irregularidad impiden su explosión como futbolista. También ha tenido algún problema de lesiones.

Rachid Rokki
Demostró cositas en lo poco que jugó. No concederle oportunidades, una de las pocas pegas al trabajo de Marcos.

Andrés Nicolás Olivera
Llegó en un lamentable estado físico pero ha demostrado que el técnico no depositó su confianza en él en vano.

Gabriel Moya Sanz
Hasta el tramo final no se ha hecho con un puesto de titular gracias a su regate y a su capacidad para provocar faltas.

Juan Carlos Gómez Díaz
Sostuvo al equipo con sus goles en el peor tramo de la temporada. Buen año para otro que entró por la puerta trasera.

Igor Gluscevic
El pichichi saliente firmó una temporada nefasta en la que se convirtió en la gran decepción para todo el sevillismo.





 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


El Sevilla de Castro Santos inició la temporada enfrentándose en el Sánchez Pizjuán al Ourense. Y lo hizo de la mejor manera posible: ganando por tres tantos a cero. En la imagen, Quevedo, autor de uno de los goles en su debut como sevillista.


Ante el ultimátum del consejo a Fernando Santos, los jugadores
reaccionaron con una victoria en Vallecas por 1-4. Leal demostró
el apoyo de la plantilla al técnico.
Uno de los puntos de inflexión de la temporada se produjo tras el partido contra el Lleida en el Camp D'Esports. La contundente derrota del Sevilla por 3-0 dio pie al consejo para destituir a Fernando Castro Santos, al que los resultados acabaron apartando del equipo para dar paso a su predecesor: Marcos Alonso.

La llegada del técnico cántabro al banquillo de Nervión confirmó el dicho de "a entrenador nuevo, victoria segura". Aquel día, el Sevilla derrotó por un tanto a cero al Numancia, una de las grandes revelaciones de la temporada, con gol de Miklos Molnar. En la imagen, Marcos felicita al goleador de la tarde.


Domingo de Resurrección y agitada mañana de fútbol en el coliseo nervionense. El divorcio entre el Sevilla y su afición se había recrudecido. El decepcionante empate a dos final dio origen a un pesimismo generalizado.


Uno de los días claves de la temporada. El Sevilla, tras una gran remontada, caía con polémica en Los Pajaritos.


Málaga. Uno de los desplazamientos que el Sevilla y sus aficionados tardarán tiempo en olvidar. La rivalidad existente derivó en unos enfrentamientos que produjeron decenas de heridos. La victoria aseguró la promoción.


Cuando el tren del ascenso parecía alejarse definitivamente, el Sevilla dio un importante golpe de efecto a sus aspiraciones ganando a domicilio al Éibar por 1-3. La esperanza seguía viva.

 


El bombo hizo que el Sevilla disputase el primer partido de la promoción en El Madrigal ante el Villarreal, donde, con Tsartas en figura, dio un paso definitivo para el ascenso a Primera División.

 

 

Tres días de tensa espera

Si algún avispado fanático aludía al fin de la historia en vísperas de la nada, el último silbido de Esquinas Torres en El Madrigal marcaron el comienzo del fin del final, valga la redundancia. El comienzo porque se iniciaba la cuenta atrás (el fin) para dar por terminada (el final) una pesadilla de setecientas noches, con sus setecientos larguísimos días. Las últimas líneas de una crónica negra que se empezó a escribir cierta tarde de junio en la bella ciudad de Oviedo. En la tensa espera de los tres días que mediaron entre el choque de Villarreal y la consumación del ascenso, no ha habido ni un ápice de alegría. Ésta se disparó el miércoles por la noche y quedará instalada hasta que la nueva temporada empiece a rodar con sus alegrías y sinsabores. Esas setenta y dos horas estuvieron presididas por la rabia, por el grito de desahogo contenido en la garganta durante dos años de humillantes procesiones por los más tristes escenarios que imaginar se puedan. No había alegría en los hinchas que trasnocharon para recibir al equipo en el aeropuerto; había tensión que se quería trasmitir a los jugadores para que no se relajasen. No había alegría en las colas (bueno, en las colas había calor y cabreo), sino esperanza. Durante el partido de ayer, no había alegría. Había nervios porque pesaba lo más negro de la historia. Un cóctel de sentimientos exacerbados por la necesidad.

 

El día que se sintió lo que sienten los campeones

Alguien muy joven preguntaba un buen día por qué el Real Madrid, el Barcelona, el Deportivo, el Extremadura, el Valencia, el Numancia, el Atlético, el Zaragoza o el Villarreal,

por citar sólo algunos ejemplos, habían conseguido que sus aficionados saliesen a la calle a celebrar alguna gesta por dispar que ésta que fuera, mientras el Sevilla, un club por el que en los últimos años pasaron futbolistas de la talla de Maradona, Suker,

Polster, Zamorano, Simeone, Francisco o Ramón, entre otros, nunca lo había logrado, salvo tras una clasificación para la UEFA gracias al oportunismo de Alfredo o el golazo del de Osijek en Grecia. Sutil pregunta para difícil respuesta. Los sevillistas

más jóvenes, pese a que su equipo se codeó con los más poderosos muchas veces, nunca habían tenido la oportunidad de sentir lo que sienten los vencedores... hasta el miércoles. Ahora ya lo sabrán. Que sólo sea el comienzo de una época.

Y por fin llegó el despertar de una triste y larga pesadilla

Pues bien, todo ha terminado, todo acabó, esta pesadilla, ¡Dios mío qué pesadilla!, por fin ha terminado. La historia se encuentra consigo misma, la categoría acaba de empatar con el destino y la ciudad recupera su nombre y le da al río la importancia que siempre ha tenido, recupera su bandera, y a su máximo embajador por las ciudades de toda España y por las de Europa, el enigma está resuelto.

Dicen que los reencuentros son mejores que los encuentros, no lo sé, sólo sé que en algún lado de esta ciudad hay una persona que está feliz, que es feliz, que va por la vida con la sensación de haber coronado el Everest, de haber subido a la cima más alta del mundo, de haber sacado un paso de palio por las calles de San Francisco; pero el esfuerzo ha merecido la pena. Salir de donde un día lo meterieron sin tener culpa de nada, tan sólo la de identificarse con unos colores y sentirlos. Pero en fin, como todos sabemos, la vida cambia, como cambia el viento, él fue ese elemento que cuando dio la espalda y dijo basta se plantó ante una entidad grandiosa y puso una gran cura de humildad de castigo para todo aquél que se sintiese identificado con los colores de algo más que una empresa: un sentimiento.

Una cura que han sufrido hombres y mujeres en el trabajo, con los amigos... y los niños, esos niños que nunca tienen culpa de nada, pero que siempre son los más perjudicados, esos niños que en la escuela han visto cómo no podían competir con los otros ni cuando decían lo que le escuchaban decir a su padre; esos niños que lo único que podían hacer era mostrar con orgullo de otra categoría la ropa del equipo que sin saber bien el porqué los tenían castigados sin derecho a réplica y con la asignatura de la impotencia aprobada con sobresaliente. Pero el curso ha terminado, lo que han aprendido no viene en ningún libro ni lo enseña ningún profe, pero lo que sí saben es que el año que viene tendrán el mismo derecho que los demás, que el castigo se lo habrán levantado y, sobre todo, que su equipo es otra vez de Primera.

Vuelta